Leyendo... ¿entre el cielo y el infierno?
Así es el libro publicado de Christian E. Pérez

Christian Edmundo Pérez Tapia, de nacionalidad peruana, estudió Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Comenzó a escribir a la edad de 11 años; a los 13 escribió su primera novela corta. Su literatura la concebía como un pasatiempo, sin embargo, a medida que adquiría experiencia de vida y madurez, se volvió una herramienta para conocerse a sí mismo y de ver tanto a la vida como a la sociedad de un modo diferente.

Con una novela publicada titulada «36 Horas», nos ofrece su segunda entrega: «Entre el cielo y el infierno. El árbol de la vida», como precuela a los acontecimientos atrapantes de «36 Horas». 

Siempre le llamó la atención escribir sobre la rebelión de Lucifer en el Cielo y luego la de Lilith en el Paraíso, y cómo estas desembocarían a futuro en una batalla final entre el cielo y el infierno, con la tierra y sus habitantes teniendo que decidir ser parte de un bando o el otro.

En esta increíble historia, la música es fundamental. Los capítulos son nombres de canciones, relacionados de alguna manera con los hechos que allí se describen, que le dan un mayor realce a la atmósfera descriptiva de los personajes involucrados. El ingenio del autor nos cautiva e invita a vivir una aventura entre el cielo, el infierno… y la justicia. Adéntrate en cada episodio junto a Cristian, quien tendrá una segunda oportunidad para salvar su alma de la condena divina. ¿Podrá lograrlo? 


Entrevista al autor
 

Leer y escribir, muchas veces son catalogados como un pasatiempo. ¿Qué hechos importantes sucedieron a lo largo de su vida, para ahora ver a la literatura de un modo diferente?

Cuando comencé a escribir historias en mi época escolar, las temáticas eran bastante simples por el hecho de que yo no era mucho de salir de mi casa y casi eran un reflejo de películas o series que podía estar viendo en la televisión. Cuando terminé el colegio y conseguí mi primer trabajo como mensajero, pude recorrer a pie la ciudad y eso me ayudó a ampliar considerablemente la visión que tenía de Lima y especialmente de sus habitantes, pues buenos y malos tratos los recibí en todos los distritos; y fue desde ahí que empecé a tomar un poco más en serio las tramas y los escenarios de lo que quería escribir. Poco tiempo después ingresé a la Universidad San Marcos y definitivamente ese fue otro mundo. Como dijera una vez Alfredo Bryce: “ingresar a San Marcos era realmente ingresar al Perú”; y una clara muestra de eso fue que mucha gente que conocí en la universidad me sirvió de inspiración para desarrollar a diversos personajes de mis relatos. Y ya finalmente cuando egresé de la universidad y entré de lleno al mercado laboral, mayormente en el sector público, pude ver claramente por qué al Perú le va a costar tanto poder salir del subdesarrollo, y ese es un tema que va a ir tomando más presencia en las siguientes entregas de la historia que estoy desarrollando. 

Entre el cielo y el infierno. El árbol de la vida. R-26071928, es una precuela de su novela titulada “36 horas”, ¿Cuáles son los hechos más resaltantes que evocan parte de esa entrega y qué significa R-26071928?

En “El árbol de la vida” le doy un mayor protagonismo a personajes que en “36 horas” si bien tuvieron roles importantes para la trama, no dejaban de ser secundarios o cuyo protagonismo tomó recién fuerza casi en la parte final. Lo bueno es que no es necesario haber leído previamente “36 horas” para entender los sucesos de “El árbol de la vida” ni viceversa. Personajes como Omar, Cristian o Adrián no necesitaron de una historia de origen en “36 horas” para poder entender las motivaciones que los llevaron a tomar tal o cual decisión; pero no por ello los inicios de estos personajes en “El árbol de la vida” pierden interés. En cuanto a R-26071928, es el número de realidad alterna que le asigné a esta historia (es la fecha de nacimiento de un personaje del mundo del cine al cual admiro y cuya última película ha sido una fuente de inspiración muy grande). En una parte del relato, Lilith le dice a Omar que el mundo en el que viven es solo uno más de entre las millones de realidades alternas que existen, y que verlo deprimido y molesto por lo injusto que es ese mundo le causa gracia, porque ignora que hay otras realidades que son muchísimo peores, mencionando la realidad donde Cristo no aceptó morir en la cruz y las otras en donde Omar no es necesariamente una buena persona.

En cualquier cultura y religión, el cielo y el infierno son temas de conversación. Para usted, ¿qué es el bien y el mal?

Yo considero que el bien es todo acto que genera un beneficio sin generar perjuicios a nadie, y es por eso que considero que es tan difícil hacer el bien, porque a veces, por más beneficioso que pueda resultarle a muchos una acción, si esta termina perjudicando a otros, por mínima que sea la cantidad, para mí deja de ser un acto de bien. Por ello es que en muchas ocasiones utilizamos términos como “lo correcto”, “lo justo”, “lo necesario”, “lo legal” como si fueran sinónimos de hacer el bien, y no lo es. En cambio, hacer el mal es generar perjuicios sin necesariamente generar algún beneficio, o si lo hace, es más por motivaciones egoístas de quien lo comete; pero hasta esto último puede resultar un tanto ambiguo, porque hay quienes podrían ver un acto considerado por mucha gente como malo, como un acto en que se hizo “lo necesario”. En la novela, este tema lo abordo con mayor énfasis en la parte en que Cristian necesita obtener información sobre la ubicación de las semillas del árbol de la vida; tuvo que hacer lo que él consideraba “lo necesario” para lograrlo, lo cual fue duramente reprochado por Luis, a pesar de que dicha acción los beneficiaba considerablemente a ambos; y curiosamente Lilith, que pertenece al bando contrario, reconoció como algo digno de reconocimiento el actuar de Cristian.



Lilith es un personaje que apareciendo poco obtiene bastante protagonismo en la novela. ¿Qué lo llevó a decidirse por elegirla como uno de los personajes principales en esta historia?

Cuando supe de la historia de Lilith, me pareció que tenía mayor potencial que el de solo encasillarla como una malvada vampiresa y madre de demonios, y fue por eso que he obviado esa imagen tan común que se tiene de ella y la muestro más como un personaje intrigante, casi omnipresente, porque tiene contacto con el resto de personajes importantes de la novela: Omar, Adrián, Cristian, Cinthya, el señor Andersson, el abuelo de Omar. Todos ellos, en mayor o menor medida, ven influenciadas sus acciones por causa de Lilith. En el siguiente libro que voy a elaborar, que es una paracuela de El árbol de la vida pero ahora en la realidad R-21021955, la interacción que Omar y Lilith van a tener, será mucho más cercana y casi similar a la que Odiseo tenía con Atenea en “La Odisea”.

A lo largo de la historia, vemos cómo Omar va relacionándose con varios personajes de la política de los cuales desconfía. ¿Cómo descubre Omar el lado oscuro de estos personajes?

Lo descubre por el compromiso que le pone a las ayudas sociales que brinda su fundación y también porque es una persona muy meticulosa. Omar investiga al congresista Aliaga, precisamente porque este es el autor de una ley que indirectamente y de forma camuflada beneficia a los pedófilos y quiere saber por qué lo hace; y del señor Andersson, el empresario minero muy cercano al congresista Galarza, si bien no sabía de su existencia, sí estaba enterado de los incidentes que habían ocurrido con los trabajadores de la minera de la cual este señor era accionista mayoritario en Bolivia.

Entre el cielo y el infierno hay un espacio conocido por todos como el limbo, ¿por quiénes está ocupado ese lugar? ¿Qué hechos importantes se  suscitan allí?

Yo divido el limbo en cuatro zonas, todas habitadas por personas que no merecen estar en el infierno pero que aún no están preparadas para ingresar al cielo. De esas cuatro, solo el limbo de los suicidas, la que está más cercana al infierno, es un lugar de castigo, pero con el atenuante de que estos suicidas permanecen ahí en un estado de inconciencia, por lo cual no sufren como lo harían si estuviesen en el infierno, a pesar de que su castigo es repetir una y otra vez su acto suicida. El limbo de los suicidas también es el lugar de castigo de los ángeles que han desobedecido las reglas que tiene el cielo, lo cual es muy diferente con aquellos que se rebelaron en contra del cielo, pues estos fueron enviados al infierno. Estos ángeles, de igual forma, se encuentran en estado de inconciencia. Y también es el lugar en donde los nocturnos terminan si es que no logran salir de los sueños de alguien antes de que esa persona muera. En el caso de los nocturnos, no se encuentran en estado de inconciencia y tienen libertad de acción, pero deben estar en alerta eterna porque hay demonios que constantemente van a ese lugar a buscarlos y, en el caso de atraparlos, se los llevan al infierno.



La música fue una herramienta  fundamental en la creación de su historia. ¿De qué manera  influye en la narración de cada capítulo?

La música influye muchísimo en toda la novela. Como es notorio, cada capítulo lleva el nombre de una canción que guarda relación con los hechos que se van a desarrollar en ese capítulo, y que en algunos casos me han ayudado a poder describir un poco la atmósfera que se vive. Por ejemplo, el título de “Always On My Mind” (siempre en mi mente), la utilizo en la parte en que los recuerdos que tiene Omar de su esposa Haylí, son más recurrentes y llenos de nostalgia. Y también en el interior de la novela misma menciono dos canciones de forma directa: “Somebody Else” (alguien más), cuando Lilith le muestra a Omar una realidad alterna de su relación de este con Haylí, y “Da Ya Think I'm Sexy” (crees que soy sexi), cuando la esposa de Omar le hace un baile sensual por su cumpleaños, lo cual también me inspiré un poco en la famosa escena de baile de la película “Nueve Semanas y Media”. De igual forma, hay canciones que no se mencionan como tales, pero sé que muchas personas, en especial los que conocen de rock en español de los años 80 y 90,   podrán identificar sin ningún problema. Un caso especial es la canción Lullaby (canción de cuna), que fue elegida por una razón más fuerte que el del darle un fondo al diálogo que Adrián y Valeria tienen, cuando este le cuenta a ella del problema de sueño que tiene a consecuencia de haber hecho el ritual en la casa de su tío Cristian. Y como dato final, a veces he tenido que escuchar, de forma seguida, una canción como veinte veces para poder imaginar bien el escenario o el acontecimiento que quiero describir.

¿Algún dato adicional que le gustaría agregar?

 En la novela hay tres creepypastas relacionadas con dibujos animados.


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