La transitoriedad de la vida...
...y la cercanía de la muerte sobre rieles

Matilde Diana Bumaguin nace el día tres de junio del año de 1952 en Argentina. Actualmente, se encuentra residenciada en la ciudad de Buenos Aires. Posee una titulación como contadora pública nacional por la Universidad Nacional del Litoral, en Argentina. Se desempeña en este ámbito laboral desde hace 40 años. Recientemente, desde hace 32 años, específicamente, es socia gerente de una clínica de salud mental. La escritura comenzó para ella, hace uno diez años, en el 2010, como un pasatiempo, una pasión que le permite discurrir fuera de la realidad y la cotidianidad.  

Escribir es terapéutico, nos comenta, me gusta sentarme sola, tranquila y dejar que mis dedos corran por el teclado. Hasta el momento tiene seis libros publicados en distintas editoriales, novelas o notas de vida. Entre ellos, podemos mencionar: Notas de vida I, II, III con la editorial Los cuatro vientos; Mujer antes de tiempo, Brumas de mar del ser (con la misma editorial). Además, posee con la editorial Dunken una reedición y compilación de Notas de vida. Su trayectoria editorial cuenta con invitaciones a ferias del libro en Buenos Aires y medallas en el cierre del año por parte de la editorial Los cuatro vientos.  

Ahora, nos presenta en Medina Líber “Ocho pasajeros en el tren. Un retrato de la cotidianidad”, un libro inspirado por un accidente de trenes ocurrido en la ciudad de Buenos Aires. Nos encontramos con ocho historias distintas, en época y personajes. Todas unidas por el tren, por la idea de la fragilidad de la vida.



Entrevista a la autora

 


Durante la mayor parte de su vida, ha sido gerente de una clínica de salud mental, y desde hace 10 años, escribe. ¿Hubo alguien o algo en específico que logró despertar en usted el amor por la escritura? 

Siempre me gustó escribir. Lo hago desde niña. Pero difícilmente se puede vivir de esta hermosa tarea. Decidí seguir una carrera universitaria y asegurarme trabajos con ingresos adecuados, para criar a mi hijo y mantener a mi madre.

Recién cuando pude hacerlo sin esperar ningún rédito, solo invertir tiempo en lo que realmente me gusta, me animé y me dije: ¿Por qué, no? Ahora pienso en mí. Es mi tiempo.


A pesar de que sus personajes en cada historia, son ficción,  ¿alguna realidad a su alrededor colaboró,  de alguna manera, en el desarrollo de cada uno de ellas? 

Ningún personaje se relaciona con mi historia personal. Si me gusta utilizar nombres de personas conocidas o queridas, para darle un guiño a esas personas que tuvieron o tienen aún, un paso por mi vida.



Siempre le hemos atribuido al destino una entidad de fuerza natural, espontánea e inexplicable, y que conduce a las acciones humanas y a los hechos de manera inexorable a un propósito o fin. En el desenlace de cada una de sus historias, ¿considera usted que el destino juega un papel importante? ¿Por qué?  

Creo que cada uno con sus decisiones va labrándose su vida. Obviamente hay circunstancias que desvían nuestro camino. Destino... no creo mucho en ello.

Sería fácil atribuirle  nuestros fracasos al destino. Pero no es cierto. Creo que la mayor cualidad de una persona es: Su voluntad: con voluntad se estudia, se progresa, se convive en disidencias; sin voluntad, solo seríamos seres cómodos, atribuyéndole al destino o a la suerte, el camino de nuestras vidas.

Hay coincidencias, hay situaciones tal vez mágicas... que le ponen un toque de ilusión al día a día. Lo demás, es puro trabajo, mis amigos. Ese es el secreto: voluntad y trabajo.


Entonces, se puede decir que, ¿todos los pensamientos y las acciones de los seres humanos están causalmente determinados por una cadena de causa y consecuencia? 

¿Causa y consecuencia? Claro... si hacemos lo mismo, lo resultados serán iguales. Si no nos gusta el resultado... hay que mirarse para adentro y buscar  en nuestra conducta qué hemos hecho para que el resultado sea el que fuera. Sin echar culpas a otros, sino asumiendo nuestros errores para mejorar. Sin dañar a nadie y sin permitir que nadie nos haga daño.


En cada relato hay un punto en común, al finalizar cada historia el protagonista se sube a un tren… a ese tren. Entonces, ¿debemos pensar en lo frágil que puede ser la vida cuando conduce el tren otra persona?  

Creo que todos en algún momento ponemos nuestras vidas en manos de otro. Mi referencia al tren es porque siempre me fascinaron. Me encanta viajar en tren y  entrar en ese estado de contemplación y quietud a la que invita su armónico movimiento. Cuando un accidente de tren se produce, me impacta doble  por la gran cantidad de gente que lleva y porque destruye mi visión de que es seguro e imperturbable. 

Por supuesto que dependemos de otras personas: del capitán de un barco, del comandante de un avión. También del médico que nos cura y del maestro que nos enseña. De eso se trata, todos en algún momento dependemos de otros, y otros, sin duda, dependen de nosotros. Si todos hiciéramos nuestra tarea con real apego y responsabilidad,  no habría tantos accidentes. Pero, claro está... deberíamos amar a los otros como a nosotros mismos. Estamos lejos de ese paradigma.


De las ocho historias, de las ocho vidas plasmadas en su obra, ¿cuál es su favorita y por qué? 

Mi historia favorita es: Tres trajes.

Creo que me llevó a mi infancia en la ciudad de Santa Fe. Donde el sastre era respetado y querido en el barrio. Ya no hay esa cultura de barrio, de juegos en la vereda sin peligros, de familias numerosas y multiculturales. Ahora, las familias son pequeñas, los hijos se van, los hermanos se separan, la seguridad no existe, y se ha globalizado la indiferencia. Nadie sabe quién vive al lado. En la calle tememos ser asaltados, los niños se encierran en barrios privados, y volver de un baile a las 3 de la mañana con los zapatos en la mano caminando por la calle con amigos, es una imagen que no volveremos a ver jamás y, quienes no la vivieron, no podrán comprender de qué estamos hablando.

Tres trajes tiene eso: barrio, familia, amigos, y un gobierno cercano al pueblo. Por eso es mi historia preferida.


Voy a citar una frase que usted escribió: “La vida está por delante y se impone a cualquier dolor, ese es mi objetivo... ir donde la vida me lleve y las palabras me ayuden a describir”. ¿Tiene en mente alguna idea que hará que sus dedos corran por el teclado?  

Tengo la idea aun alborotada en mi cabeza y mis dedos ya quieren comenzar a caminar por el teclado... pero les digo: esperen... no se apuren... ¡no se vayan sin mí! La idea está… un hermano... una hermana… una historia de amor. Me despido.  Mi teclado me amenaza con comenzar sin que yo me siente... quizá con una copa de rojo vino... a  volar en busca de nuevos personajes... nuevos nombres... siempre teñidos de mentiras, de algunas verdades y de un poco, solo un poco, de  buena imaginación.

 

¡Todos a bordo!

 


 



Entrevista realizada por: Elicia Ponce

Diagramación: Elicia Ponce

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