Dos historias...
...cuatro vidas y un cúmulo de emociones

Durante más de cuarenta años, el escritor Miguel Vergara, de nacionalidad colombiana, se desempeñó como asesor tributario y contable en importantes empresas de Sucre, Córdoba y Bolívar. Atraído por la Literatura y al oficio de escritor desde corta edad, sus principales influencias han sido algunos autores canónicos como son Gabriel García Márquez, Benedetti, Chéjov, Homero, historiógrafos varios, Neruda, Mistral, Nervo, Isaacs, Rivera y Vargas Llosa.

Es autor de los títulos Ocurrencias de un ocurrente, Los cuentos del viejo Cuco. Como cliente satisfecho, nuestra casa editorial cuenta con dos títulos publicados de su autoría: «Cuentos escritos en la madrugada. Cuentos infantiles y juveniles» y «Contando cuentos a la sombra de un sombrero» que  contiene las noveletas: Efraín Cazador y En la mansión habita un fantasma. En esta oportunidad nos entrega dos novelas cortas, tituladas; La primera dama y Limerencia. La primera tiene corte político con algo de denuncia social, y la segunda son las vicisitudes de la vida y las cosas misteriosas del amor. 



Entrevista al autor

 


Usted nos ha deleitado en anteriores ediciones, con cuentos cargados de vivencias. ¿Qué lo motivó a dar un pequeño giro de género? 

Uno va quemando etapas como creador de fantasías. Ahora me dedico a algo más amplio, que no sean encuentros cortos con el lector, sino tener conversaciones más largas, más creativas y exigentes.  



Usted cita a Benito Juárez con la siguiente frase: "Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz". ¿Qué connotación le merece a usted esas palabras? ¿Será posible alcanzar dicha paz? 

La paz es posible alcanzarla. Nosotros mismos nos encauzamos por la guerra por no saber dialogar, por no respetar los espacios ajenos; porque nos gusta atropellar al otro por sus creencias y convicciones, por no sentir y pensar como uno quisiera. Cada ser humano es un mundo diferente, y esas diferencias deben ser respetadas. Nada impuesto por la fuerza puede ser bueno, de allí el fracaso de las ideologías extremas que esclavizan y envilecen. Hoy, hasta las creencias religiosas nos quieren ser impuestas por la fuerza o la amenaza, esa es la razón de la sinrazón.  



¿Considera usted que la situación geográfica y la división en las clases sociales influye de manera determinante en el futuro de las personas, específicamente, en las mujeres? 

Siempre han existido y seguirán existiendo diferentes clases sociales, los emprendedores que se levantan temprano a trabajar y los que esperan que se les dé gratuitamente, sin el menor esfuerzo, lo que necesitan y desean. Desde la antigüedad existe el jefe de la tribu, el cacique. Esta es una realidad que la humanidad no ha podido cambiar en toda su historia. Estas diferencias sociales son más marcadas en los países donde predominan las ideas extremistas. No voy a citar ejemplos, basta con mirar la realidad social de los países donde existen dictaduras: todos son pobres, menos sus dirigentes, que reparten por igual la miseria para el pueblo. En cuanto a las mujeres, hay ideologías religiosas como la de los fundamentalistas, que es androcéntrica, como el islam, que cosifica a la mujer y la degrada tanto que ella es solo para procrear. En el catolicismo, ¿veremos algún día una papisa en el Vaticano? ¿A una mujer oficiando una misa? 


Entonces, ¿cree usted que el verdadero amor no distingue ni razas, ni credos, ni condición social? 

El amor es como una enfermedad contagiosa. Uno la contrae. Amar es la expresión más sublime del alma. No mira sexo, condición social, raza ni credos. Hoy vemos parejas de homosexuales con normalidad. Han luchado y se han ganado a puro pulso un lugar en la sociedad. Ya los respetamos y aceptamos. Antes, los lapidaban. Vemos parejas tan disímiles como un hombre pequeño viviendo con una mujer de más de dos metros de estatura, y de diferente raza. Conozco una pareja así.  



El estado mental involuntario que resulta de una atracción romántica hacia alguien en el que se siente una necesidad de ser correspondido, es "limerencia". ¿Es ese el trasfondo de su novela?

Limerencia es el estado de enamoramiento en el que aparecen la pasión, la excitación, el deseo de ser amado y ser correspondido, la fascinación y otros sentimientos e impulsos a veces incontrolables. Es una obsesión, un trastorno psíquico. Así la define la lingüista Laura García Arroyo. La palabra la encontré un día leyendo un periódico y me llamó la atención. Busqué su significado y de allí nació la historia. Sin duda, ese es el trasfondo de esta novela breve.