Di lo que piensas... Expresa lo que sientes... Haz lo que quieres
Genera bienestar para ti y los demás

Oscar Alberto Medina Pierotti, 1957, es Biocoach Internacional Certificado, Biocoach Trainer, Creador del Biocoaching®. Poseedor de amplia experiencia, trayectoria y reconocimiento en el acompañamiento a todo tipo de organizaciones en procesos de cualificación de sus líderes. Con más de 30 años de experiencia como consultor en las áreas propias del desarrollo organizacional y la gestión del talento humano. Profesor universitario en áreas de transformación organizacional, desarrollo del talento humano, gestión del servicio, gestión por competencias, gestión comercial, habilidades gerenciales y liderazgo, entre otras.

Consultor organizacional, especializado en el desarrollo de competencias hacia la consolidación de equipos de alto desempeño y desde la cual ha sido formador, entrenador de presidentes y ejecutivos de nivel estratégico, bajo la metodología del Biocoaching®, para empresas en Colombia, Panamá, Ecuador, Perú, El Salvador, República Dominicana, México, USA. Considerado como uno de los Coaches más influyentes en América Latina, ha participado en procesos de formación avanzada, a nivel internacional, en áreas relacionadas con la gestión organizacional y del talento humano. Actualmente se desempeña como Master Biocoach Trainer para el programa de Certificación Internacional en Biocoaching®



Entrevista al autor

 


Según sus palabras: «Mi vida es el resultado de la conexión que logré entre el hacer, el ser y el trascender». ¿Cuáles son los pasos o el método para recuperar nuestra estructura de coherencia?

 

Es simple: Decir lo que pienso… Expresar lo que siento… Hacer lo que quiero… Generando bienestar para mí y para los otros. Se trata entonces de recuperar en nosotros la estructura de coherencia. Estructura de coherencia que rompimos cuando empezamos a decir cosas que no pensamos, a expresar cosas que no sentimos, o hacer cosas que no queremos, todo por el temor a dañar o romper el vínculo con el otro.



Usted logró encontrar el camino a la inocencia. ¿De qué manera podemos encontrar nuestro propósito en la vida y así poder elevarnos al nivel de conciencia de donde  partimos, pero esta vez de manera conciente?


Las personas no somos, ni más, ni menos conscientes. Esto es solo una interpretación. Las personas, o estamos presentes o estamos ausentes del perfecto ahora que vivimos. Como lo describo en el libro “Tengo la esperanza de que te vacíes del  pasado y vuelvas a ser un niño, un ser abierto a todo, receptivo y en un constate juego. El niño es ligero, está liviano porque está libre de recuerdos y experiencias, porque no sabe nada; por eso goza todo, por eso todo lo excita, lo asombra. Como el viejo no puede moverse por que sabe demasiado, porque recuerda demasiado, porque sus experiencias lo encadenan a preconceptos que lo privan de las novedades, para él no hay presente; por lo tanto no hay vida, porque la vida está en el ahora mismo”. Y esto es a lo que yo llamo “Inocencia”.



El coaching como herramienta, surgió hace unos treinta y siete años en Austria. ¿Cuáles son las diferencias más destacadas entre el Coaching Tradicional y el Coaching Ontológico?


El Coaching Tradicional está muy enfocado en “el hacer” y lo que privilegia básicamente es la técnica, lo cual no es ni bueno ni malo, es muy poderoso, y sin lugar a dudas, hace que las personas obtengan resultados impresionantes en la tarea. El Coaching Ontológico a diferencia del Coaching Tradicional se ha enfocado en “el ser” y lo que privilegia básicamente es el Lenguaje. La ontología es una rama de la filosofía que estudia el ser. Uno de los principios ontológicos sostiene que el ser humano, es humano en tanto tiene lenguaje, que si no lo tuviera, sería un animalito, como cualquier otro animalito de la creación.



Entonces, ¿cómo nace el Biocoaching? 


La Neurociencia le dio entrada a disciplinas del comportamiento humano muy potentes: La Programación Neurolingüística, la Ingeniería de Diseño Humano, la Biocinética, la Cibernética y otras. Estas disciplinas hacen una alquimia entre ellas y empiezan a darles a los científicos las herramientas para interpretar el genoma humano. Cuando la ciencia interpreta el genoma humano más allá de lo que eso significa genéticamente, lo que nos entrega pragmáticamente es una interpretación muy cercana del comportamiento humano. Biológicamente nos muestra por qué las personas pensamos como pensamos, sentimos como sentimos y actuamos como actuamos; y este conocimiento lo que nos proporciona es el entendimiento de la consciencia de que el ser humano no es lo que piensa, siente y hace; como la mayoría de las personas pensábamos hasta hoy. En tanto que lo que pensamos, sentimos y hacemos, no es más que el reflejo de la memoria celular que existe en todos nosotros. La ganancia con la interpretación del Genoma Humano y todo este conocimiento científico, es que biológicamente hoy en día reconocemos la ruta para acceder a esa memoria celular, podemos borrar memoria celular y agregar nueva memoria celular, que nos va a permitir reflejar una nueva manera de pensar, de sentir y de actuar. Todo este conocimiento científico de última generación empieza a generar las bases para hacer un puente entre el Coaching Tradicional y el Coaching Ontológico para dar como resultado lo que hoy en día conocemos como Biocoaching. Biocoaching, entonces, es la respuesta al proceso de madurez del Coaching Tradicional, más el proceso de madurez del Coaching Ontológico que a través de todo este desarrollo de la ciencia, encuentra su soporte científico convirtiéndose en una disciplina.


Todos los seres humanos buscamos “la felicidad”, ¿de qué manera positiva puede intervenir el Biocoaching en esa búsqueda?


Biocoaching con esta mirada sistémica, comprende que cuando una persona hace lo que le gusta hacer, lo que le apasiona hacer, logra ser lo que quiere ser, para trascender y cambiar el entorno en el que vive; y eso indefectiblemente nos lleva al único propósito del ser humano que es: ser felices. La felicidad se convierte para nosotros, según el libreto que aprendimos, en algo aspiracional, y en la medida que vamos creciendo, buscamos ser felices, pero nos olvidamos que cuando nacimos, nacimos siendo felices. Entendamos la felicidad no como un punto de llegada, ni siquiera como un camino, o como una decisión, al final es un derecho.

Simplemente nacimos con ese derecho: Ser felices.


Muchas veces, inconscientemente, permitimos que las barreras mentales influyan de alguna manera en nuestras vidas. ¿Cómo trabajar esas emociones en función de instalar hábitos que trabajen a favor de nuestros intereses?

Dada la manera de cómo Hablamos, generamos un modelo mental de pensamiento que dispara una emoción determinada que hace que actuemos de determinada manera. Se trata entonces de activar en nosotros un código, un protocolo poderoso que nos lleve a usar un lenguaje posibilitador para construir un nuevo modelo mental, que gatille emociones expansivas que nos impulsen a actuar de la manera que queremos para finalmente estar en bienestar y dar bienestar. Lo que es realmente importante en esto, es entender que afuera la mayoría de las veces, la vida no va pasar como queremos que pase, de eso no tenemos que hacernos cargo, en tanto que no está bajo nuestro dominio… lo que es realmente importante es que dentro de nosotros pasen las cosas que queremos, la vida no se sucede afuera, la vida la experimentamos dentro de nosotros.

Por lo tanto, mi propuesta es que seamos dueños de nuestros dominios: Mental, Emocional, Corporal, Social y Espiritual. Que seamos nosotros los que dominemos esos dominios, porque si no, ellos nos dominaran a nosotros y nos llevaran a resultados que no queremos.


Se puede decir que los pensamientos positivos conducen a sentimientos positivos y reacciones positivas, ¿cómo podemos evitar que los pensamientos negativos nos invadan y nos afecten?


Bueno, lo primero para comprender aquí es que lo positivo y lo negativo, no existe, solo hacemos interpretaciones de nuestras experiencias y dada esa interpretaron, asumimos el juicio de positivo si la experiencia fue agradable, o de negativo si la experiencia no fue agradable. Por un lado, por el otro, asumimos como verdad lo que fuimos aprendiendo desde chicos de acuerdo a las experiencias que los otros, cercanos a nosotros, interpretaban de sus vivencias, y los hicimos nuestros, generando creencias que marcarían nuestra propia experiencia, haciéndonos generar juicios de positivo o negativo, o de bueno y malo.

Lo que propongo entonces, es que nos demos el permiso de experimentar la vida… sin juicio… por ella misma… permitiéndonos sentir lo que haya que sentir. Las emociones no son ni buenas, ni malas, son solo emociones y las necesitamos biológicamente, todas, para poder sobrevivir. Así podremos experimentar en presencia e inocencia, la vida. No la que otros quieren que vivamos. No la que nosotros queremos vivir. La vida que es… Que es en sí misma completa y elevada.

¡Vive más!

Ese es el secreto de la riqueza


 



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